Aulas con más juego y movimiento, aulas con más aprendizaje significativo

Aulas con más juego y movimiento para aprender mejor

¡La neurociencia lo demuestra: más juego y más movimiento mejora el aprendizaje!. Descubre por qué, qué podemos hacer y varias ideas para que el juego y el movimiento entren en el aula.

Creemos que el aprendizaje se adquiere con horas y horas de estar sentados en el pupitre observando y estando atentos al profesor. Lo creemos porque ha sido la manera en que nos han enseñado a la mayoría de nosotros y mira… “no nos ha ido tan mal” (frase hecha que seguro te suena).

También creemos que el aprendizaje específico e importante se adquiere con horas y horas de extraescolares, las cuales, muchas de ellas, tienen asociado el pupitre en su manera de trabajar.

Pero si no creemos tanto y nos paramos a observar de verdad a un niño en un entorno donde se sienta seguro y tenga libertad de movimiento: ¿Qué vemos? ¿qué hace por instinto? ¿cómo creemos que aprende?

No sé tú, pero si yo me agacho y me pongo en un costado del espacio donde no estorbo en su funcionamiento y me dedico a mirar sin hablar, puedo ver a un niño o una niña que juega, que está metido en su mundo, que tiene sus diálogos, que va de un sitio a otro moviéndose por el camino, que observa, investiga, mira, saca, pone, apila, cambia, prueba otra vez…

Lo que veo es que el niño JUEGA y que estaría jugando todo el día. Y disfruta del juego. Pero también veo que jugando averigua cosas, experimenta, se pregunta cosas, se reta a sí mismo, resuelve problemas, … ¿Quizás esté aprendiendo algo así?

Si Francesco Tonucci estuviera delante, te diría estas 20 cosas sobre el juego infantil; pero déjame rescatar una fundamental:

“Todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando” F. Tonucci.

Y si esto es así, ¿cómo que no está en la mayoría de las escuelas y en los diferentes ciclos educativos de las escuelas? ¿Por qué no tenemos más juego y movimiento en las aulas?

Seguramente me dirán que:

  • El curriculum nos marca unas pautas a seguir y conseguir.
  • No tenemos tiempo y menos para dedicárselo al juego.
  • Los padres también nos exigen unos resultados que no entenderían si ven a sus hijos jugando.
  • No tenemos recursos (personal, material, espacio…) para invertir en esto.

Llevo tiempo pensando sobre este tema y comparando escenarios y he llegado a una conclusión -a groso modo-, que la diferencia que hay entre un colegio tradicional y otro que aplica un proyecto pedagógico más innovador, es el movimiento.

Mientras que en un colegio tradicional los niños permanecen el mayor tiempo sentados, en los colegios donde apuestan por un proyecto centrado en el niño, los niños pasan su mayor tiempo moviéndose de un sitio a otro. De hecho, generalmente este tipo de colegios no suelen tener pupitres.

colegio tradicional & colegio innovador
Estas fotos enseñan dos momentos de aprendizajes y nos servirán de ejemplo de contrapunto. Esto no quiere decir que en los colegios que hay pupitres no estén implantadas o implantando metodologías más innovadoras. 1 / 2 

¿Qué diferencia hay -a groso modo- entre un colegio tradicional y uno innovador?: El tiempo que tienen los niños para moverse, para circular por los espacios, para explorar material de todo tipo y la cantidad de posibilidades de juego que tienen en los diferentes ambientes.

Como yo soy de ciencias puras, me fui a investigar por este lado en busca de respuestas. Así que hace un tiempo asistí a una charla sobre neuroeducación y trastornos del aprendizaje impartida por la neuropsicóloga pediátrica, Roser Colomé; y justo hace unos días, fui a unas jornadas sobre neurociencia y educación con especialistas como David Bueno y Ramón M. Nogués. En ambos eventos coincidían y hacían hincapié en:la importancia del movimiento en el aprendizaje de los niños.

¿Por qué es importante el juego y el movimiento en el aprendizaje de un niño?

Se ha demostrado con varios estudios científicos que el juego y un movimiento moderado (preferiblemente aeróbico) genera una serie de acciones en el cerebro que repercuten en beneficio directo en el aprendizaje y la salud física y emocional del niño:

  • Predispone al cerebro para el aprendizaje. El ejercicio aporta oxígeno al cerebro facilitando su óptimo funcionamiento y genera conexiones neuronales que harán que las neuronas se comuniquen de forma más efectiva haciendo que las capacidades cognitivas se potencien. Destacando:
    • Consolidación de la memoria a largo plazo y del aprendizaje significativo.
    • Desarrollo de los procesos de atención.
    • Desarrollo de la memoria de trabajo, memoria a corto plazo que nos permite combinar información que nos llega del entorno con la almacenada.
    • Desarrollo de las funciones ejecutivas, habilidades y procesos cognitivos que nos capacitan para tener un comportamiento flexible y dirigido a metas.
    • Aumento del aprendizaje implícito, ese aprendizaje que se adquiere de una forma inconsciente.
  • Estimula el desarrollo de los sistemas sensoriales del cuerpo. A partir de los sentidos y la experiencia sensorial se construyen las bases de todos los conocimientos que tenemos: la percepción, cognición, emoción, sentimientos, pensamientos y respuestas motoras.
  • Genera un estado emocional positivo, óptimo para el aprendizaje significativo. La secreción de ciertas hormonas y neurotransmisores por el movimiento también afecta a la motivación personal, sirviendo como antidepresivos, antiestrés y generadores de emociones positivas. ¡Y ya la neurociencia ha afirmado que el aprendizaje es emoción!
  • Genera la construcción de uno mismo frente a los otros y el entorno. La adquisición del control del cuerpo a partir de la adquisición del equilibrio, la coordinación de sus miembros, orientación en el espacio… proporciona el tránsito del “acto” al “pensamiento” pasando progresivamente de la percepción de lo concreto, a lo abstracto y de la acción del movimiento a la representación de su cuerpo y su mundo.

Te dejo un vídeo muy breve donde puedes ver un ejemplo de todo lo que acabamos de detallar y podrás percibir que tampoco se ha necesitado grandes movimiento sino libertad para moverse.

Bueno, pues entonces si esto lo entendemos y tenemos la justificación científica que nos lo dice…

¿Cómo podemos mejorar los aprendizajes en el aula por medio del juego y el movimiento?

Ahora te voy a proponer sencillas ideas que surgen de la observación tanto de los niños como de diferentes dinámicas escolares. Tómalas como ideas humildes que persiguen una provocación reflexiva, una búsqueda de cambio de mirada, de un replanteo y por que no, persiguen un cambio educativo pero con las limitaciones que cada uno puede encontrar en el camino. Cambios que no creo que tengan que ser bruscos ni radicales sino más bien cambios probados, firmes y seguros que se pueden generar poco a poco tanto a nivel particular como colectivo. 

Creo que primero debemos empezar por el principio: por nosotros.

Los padres podemos ayudar a los niños a que lleguen a las aulas despiertos, desperezados y activos; preparados para aprender.

  • Procurar que los niños duerman las horas que necesiten.
  • Favorecer una buena alimentación y que vayan desayunados al colegio.
  • Procurar unas mañanas tranquilas y relajadas.
  • Procurar un ejercicio aeróbico antes de entrar al colegio. Ir caminando, en patinete, bici….
  • Procurar que las tardes se llenen de juego y no tanto de extraescolares. Facilitándoles espacios al aire libre donde jugar con sus iguales.
  • Procurar que el tiempo en casa lo dediquen a jugar libremente, sin que caigan en el sedentarismo que puede proporcionar los videojuegos.
  • Apoyar al profesorado si propone este estilo de aprendizaje en la clase e informarnos.

Los maestros pueden proporcionar recursos y tiempo para generar más juego y movimiento en el aula, favoreciendo el aprendizaje significativo.

Sea cuál sea tu situación en tu colegio, yo me acojo a una frase que le escuché hace un tiempo:

“Cada uno, cuando cierra la puerta de su clase, puede hacer la revolución que quiera” F. Tonucci.

Para ello, el profesor ha de ser muy imaginativo y tener muchas ganas de cambiar, poco a poco, las cosas. Y nosotros los padres debemos informarnos si no entendemos bien por qué lo hace y apoyarlo para que esta idea de educar se vaya haciendo extensiva porque los resultados demuestran los beneficios que tienen.

Ideas para fomentar más el juego y el movimiento en las aulas a favor del aprendizaje

1) A primera hora hay que moverse.

Hay estudios que confirmar que un poco de ejercicio a primera hora, predispone al cerebro al aprendizaje, mejorando la atención y la concentración del alumno. ¿Y cómo lo hacemos? Pues:

  • Entradas relajadas. Tener un margen a la hora de entrar, facilita a las familias el poder llegar tranquilamente al colegio, quizás hasta dejando el coche y favoreciendo el movimiento físico. Por otro lado, si los padres lo tomamos como un componente educativo, permite al niño llegar al colegio sin estrés, pudiendo incluso poder compartir un momento con la familia en las clases.
  • Juego libre. En vez de tener que sentarse en cuanto llegan, qué tal si disponemos material en la clase para que durante un breve periodo de tiempo (quizás media hora), puedan tener una libre circulación por la clase y puedan disponer de un tiempo para jugar.
  • Educación Física a primera hora. Los científicos coinciden en que realizar la asignatura de educación física a primera hora predispone el cerebro al aprendizaje, como hemos visto anteriormente.
  • Actividad aeróbica a primera hora. No todos los días podrás tener las clases de educación física, pero quizás si puedas ofrecer a tus alumnos un ejercicio aeróbico breve antes de entrar a clase: unas carreras al patio o un juego como el de vídeo, puedan ser muy sugerentes para entrar con energía.

2) Más momentos al aire libre.

Los niños hoy en día pasan muy pocas horas al aire libre. Sea por las horas que están en clase, las extraescolares y los juegos en casa, los niños juegan muy poco en el exterior. Y precisamente necesitan del exterior para poder desarrollar su motricidad gruesa, aprender sobre las relaciones sociales, ponerse en contacto con el mundo sensorial, enfrentarse a retos, despertar su curiosidad y asombro, experimentar….

  • Patios de colegio como espacio de aprendizajes. Para eso tendríamos que pasar a pensar el patio como un espacio de aprendizaje, una continuación del aula. Se pueden realizar pequeñas acciones en los patios sin necesidad de tener que cambiar todo de golpe. Por ejemplo en “Ideas para crear patios de escuelas que inviten a jugar libremente y aprender” tienes muchas donde inspirarte.
  • Clases en el exterior. Pero si no puedes disponer de esta iniciativa de patio compartida por todos los profesores, quizás puedas disponer del patio para salir y dar la clase fuera. Saca tu material y explica lo que quieras fuera, invitando al movimiento, a contemplar la naturaleza, a buscar información en el entorno inmediato….
  • Aprendizajes manipulativos en el exterior. Los entornos exteriores pueden ofrecer una fuente constante de observación, análisis, experimentación de ciertas materias y en diferentes niveles. Podemos salir a ver y explorar la naturaleza, a buscar material que nos sirva como material manipulativo (hojas, palos, frutos que nos pueden servir para clasificar, medir, diseccionar…), encontrar en la arquitectura relaciones geométricas, explorarlas en el suelo…

ideas para aprender jugando en el patio de la escuela

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3) Recreos cerebrales periódicos

Me ha encantado esta propuesta del neurocirujano Roberto Rosler de la Asociación Educar, que va totalmente en línea con lo que explicaba al principio.

El cerebro necesita descansar de vez en cuando ante tanta clase magistral (marcada generalmente por 50 minutos continuos), necesita oxigenarse, des-agobiarse, re-enfocarse, re-energizarse. Y aquí no habla del tiempo del recreo sino de dedicar un espacio corto cada cierto tiempo a parar la lección y ofrecer al cuerpo y al cerebro un poco de movimiento. Lo podríamos hacer:

  • Salir al patio. Podríamos proponer salir un momento y dar una vuelta al patio corriendo o saltando. Estaría genial y sería súper divertido para los niños.

juegos para el exterior para activar el cuerpo y el cerebro

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  • Movernos en el aula. Pero si no, también podemos optar por hacer simples movimientos en la clase, estiramientos o masajes, saltos o un paseo por el pasillo si tuviéramos un pasillo como el de esta foto (disculpa la calidad!)… Te imaginas…
Pasillo de una escuela en Suecia.
Pasillo de una escuela en Suecia.

4) Aprender haciendo

Sería como un aprender jugando, donde el cuerpo tiene el espacio para moverse, explorar, probar,… Porque muchos de los aprendizajes pueden ser transmitidos desde un punto de vista lúdico. Podemos pensar en:

  • Material manipulativo. Existe mucho material educativo y manipulativo que hace del aprendizaje de un tema, una experiencia más vivencial y significativa. Experiencia que genera una emoción y por lo tanto permite fijar mejor el aprendizaje realizado.
  • Juegos simbólicos. En el “jugar a ser” se pueden aprender conocimientos basados en la vida real, creando aprendizajes más significativos para el niño.
  • Juegos físicos, ya sea con predominio de la psicomotricidad gruesa o fina.
  • Juegos de mesa. Hay muchos juegos de construcción y de mesa que estimulan capacidades pero también profundizan en ciertas materias, haciéndolas más atractivas al alumnado.
  • Gamificación. Crear dinámicas propias de los juegos aplicadas a asignaturas con el fin de potenciar la motivación del alumnado.

Y podríamos seguir pero creo que con esto ya hay material para pensar y ver que forma se puede potenciar el juego y el movimiento más libre en las aulas para que los aprendizajes sean deseados y mucho mejor asimilados por los niños.

Si tienes más ideas que aportar, cosas a comentar, revoluciones a generar!! Cuéntanos!!

Y si todo esto te resulta interesante: COMPARTE! ¡Muchos niños y adultos te lo agradecerán!

Un abrazo,

Yessica

Enlaces que te pueden interesar para ampliar información:

* Nota: las fotos que no están enlazadas son fotos encontradas en internet cuyo link no direcciona a ningún lugar de interés para el lector.

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