En el juego también: NO ES NO

En el juego también el NO ES NO y esto lo hemos de hacer respetar

Por una mirada consciente, respetuosa y activa hacia el juego, los niños y niñas y los límites infranqueables: el NO ES NO en el juego y en la vida misma.

Pensamos que en el juego infantil todo vale, todo está permitido y que si el “tono” del juego se caldea, decimos que eso es “cosas de niños”. Pero perdona que te diga que vamos muy equivocados:

En el juego, cuando se dice NO, es que NO.

Para que exista el juego entre niños y niñas, todos y todas se han de divertir y entre ellos se ajustan asumiendo unas normas (generalmente pactadas entre ellos y ellas), adquiriendo roles, tomando posiciones y decisiones y ejerciendo su función ludicamente. Hasta aquí es lo que debe de ser, ¿verdad?.

Pues puede pasar que en “ese jugar”, haya alguien que en el proceder se encuentre incómodo y no quiera formar parte de él. Generalmente lo que ocurre, si el juego es sano, es que esa persona sale del juego sin problemas y todo sigue fluyendo sin que los sentimientos se vean afectados.

Pero cuando en “ese jugar” hay alguien que lo está pasando mal, en ese mismo momento “ese jugar” deja de ser un juego y pasa a ser un abuso de poder y/o acoso.

Sí, puede sonar fuerte y exagerado, pero ya es hora de poner los nombres que tocan, ¿no te parece?. Por lo menos yo ya estoy harta de que se dejen pasar cosas que se pueden parar cuanto antes si observamos y educamos en ello.

Tengamos clara una cosa:

Para jugar, todas las partes han de estar a gusto en ese juego. En el momento en que uno ya no se siente a gusto, ya no es un juego para esa persona por lo que inmediatamente el juego deja de ser juego.

Si uno de ellos dice NO, es que NO; y ha de ser respetado entre todos y todas.

Y pensamos que esto sólo se da entre los niños y niñas más grandes. Pues no, no te equivoques, los abusos de poder y la sensación de acoso o el acoso real hacia un niño o una niña en particular se dan desde muy temprana edad. Sí, con 3 años esto ya existe.

¿Alarmista?, no. ¡Realista!

Lo veo con mis propios ojos y lo he vivido en carnes cercanas y te aseguro que es muy duro tanto para el niño o la niña como para la familia.

Y es primero en la familia y luego la escuela quienes han de educar en el respeto mutuo, en la empatía, en la tolerancia, en la comunicación positiva,… para que esto no se de, es decir: prevenir con la educación necesaria.

Y segundo, en tener la sensibilidad y la observación necesaria de todo adulto acompañante de la infancia, para poder detectar cualquier tipo de mal comportamiento que:

  • Pueda ser observado desde la distancia, prestando especial atención a las caras de los niños y niñas implicadas que reflejarán sus sentimientos; dando la oportunidad a que superen ellos y ellas mismas el problema, por supuesto; pero pendientes de lo que va pasando.
  • Verbalizar y utilizar como momento de aprendizaje las situaciones que generen un malestar en alguno de los niños y niñas. Podemos esperar a que lo solucionen ellos y ellas y también podemos aprovechar ese conflicto para hablar sobre lo que ha pasado, sobre cómo lo han solucionado y sobre cómo lo ha vivido y sentido cada uno de ellos y ellas.
  • Intervenir cuando detectamos que cualquiera de ellos o ellas se encuentran mal en el juego o se genera un juego descompensado. Si observas con atención puedes llagar a ver cómo se encuentra cada uno en el juego. Si uno de los jugadores ya no muestra ese grado de agrado, hay que observar y si esto no mejora hay que intervenir y cortar por lo sano, explicando delante de todos ellos y ellas lo que es jugar y lo que no es jugar. Dando voz a todas las partes pero siendo tajante en el comportamiento.
  • Cortar por lo sano. Hay juegos que directamente hay que cortar por lo sano. Son esos juegos que unos tienen un poder desmesurado sobre los otros y el juego no está equilibrado. Aquí me viene un juego tan tonto a la cabeza como el ir a levantar las faldas a las niñas. Inocente, ¿verdad? Pues no, ya está bien de dejar pasar este tipo de juegos que no son nada pero a quien se lo hacen, es mucho. Simplemente es un acto de educar en el respeto y como adultos estamos en el deber de dejarlo bien claro. Y punto.
  • Escuchemos activamente y leamos entre líneas. Otras veces, son ellos o ellas mismas las que nos cuentan cosas y no le damos importancia, lo dejamos estar y desvalorizamos el sentimiento que nos están expresando. Como adultos, tenemos que estar perceptivos y sensibles hacia lo que nos dicen, saber acompañar esos sentimientos, saber mirar más allá de lo que nos están diciendo y leer todos esos lenguajes no verbales que, casi siempre, nos dan muchas pistas. Y no dejar el caso aislado, sino tener los sentidos despiertos para poder estar atentos y acompañar en el momento que haga falta.

Con todo esto (y otras cosas que seguro que me dejo en el tintero), le estamos dando una lectura al niño y a la niña de:

  • Tu persona es tan importante como cualquier otra y ha de ser tenida en cuenta, escuchada, valorada y respetada.
  • Eres importante para mí y para el grupo.
  • Tú puedes parar las cosas, confía en ti y tienes el derecho de hacer valer tu NO ante cualquier cosa.
  • Puedes confiar en mí. Si no puedes solo o sola, puedes confiar en mí para hablar sobre lo que te pasa y ayudarte a solucionarlo. No te quedes con el sentimiento doloroso dentro.

Porque estas pequeñas tonterías pueden convertirse en acoso o bullying y eso sigue siendo un NO JUEGO.

Porque en el juego, como en la vida misma EL NO ES NO, y se acabó.

Así que dejemos de cubrir a los niños y las niñas porque: “total, es un juego” y pasemos a la acción. Porque estos niños y niñas que estamos acompañando en su caminar hacia la vida adulta, lo que necesitan son adultos atentos, conscientes, observadores activos, empáticos, respetuosos y que sepan decirles las cosas cuando se tengan que decir, poniendo los límites necesarios, educando en valores y en emociones.

En el juego, como en la vida misma EL NO ES NO y esto lo han de aprender los niños y las niñas desde que nacen y se aprende con:

  • Nuestro ejemplo,
  • nuestro respeto hacia ellos y ellas,
  • con nuestra coherencia,
  • con los límites claros que ponemos,
  • con nuestra mirada atenta,
  • con nuestro acompañamiento consciente.

Así que, por favor,

dediquemos tiempo a educar hoy para que mañana ellos y ellas puedan vivir en un mundo donde el NO esté entendido como su propia palabra dice NO. Y punto.

Si buscas ideas para acompañar estos aprendizajes de valores, emociones y empatía, te sugiero que le eches un vistazo a tu ejemplo y a los ejemplos que rodean a los pequeños y pequeñas.

Luego, aprovecha todo recurso que encuentres y que te ayude a explicar, de una forma simple y adecuada a la edad, aquello que quieres tratar.

Por mi parte, te facilito estos:

En el juego también: NO ES NO.

Si tienes algo que te interese comentar, te escucho. Y si crees que esto puede hacer pensar a otras personas, entonces comparte.

Gracias y un abrazo,

Yessica

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4 comments on “En el juego también: NO ES NO

  1. Carla
    31 enero, 2018 at 10:33

    Felicitats,m’agrada l’article i el comparteixo. Que important que es la presencia (encara que sigui des de la distància) de l’adult….sovint sento que estan jugant “be” i que puc desconnectar; pero fins i tot en un joc aparentment “tranquil” la presencia de l’adult atent i respectuós pot evitar “mals majors”
    Gràcies

    • rejuega
      1 febrero, 2018 at 11:56

      Así lo pienso yo también Carla,

      Observar las miradas, el lenguaje corporal y dejarles hacer, claro que sí; pero detectando aquellas cosas que puedan hacer que alguno se incomode y le haga sentir mal. Ahí ya no se sigue, se para, se habla y continúa pero jugando a partes iguales.

      Un abrazo grande y gracias por tus palabras!!
      Yessica

  2. Indi Retuerto
    31 enero, 2018 at 16:37

    Muy bueno! y con sentimiento, con fuerza! bravo!

    Me encanta!

    • rejuega
      1 febrero, 2018 at 11:54

      Muchísimas gracias Indi, salió directo de las vísceras y el corazón!!

      Un abrazo grande,
      Yessica

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