Las 10 acciones que están afectando al juego en la infancia

Las 10 acciones que están perjudicando seriamente al juego en la infancia

El juego libre y espontáneo en la infancia está en declive y esto se debe a una serie de acciones nuestras que serían tan fáciles de evitar si ponemos consciencia y acción para remediarlo. Descubre cuáles son y comienza ahora mismo.

Los niños y niñas tienen la necesidad innata de jugar. Necesitan el juego tanto como necesitan cariño, porque por medio del juego encuentran su medio para desarrollarse física, psíquica, emocional y socialmente.

Por medio del juego aprenden sobre quién son, cuál es su posición en el espacio que habitan, cómo es el mundo, cuales son los mecanismos que mueven ese mundo y cuáles sus cualidades.

También encuentran la forma de canalizar lo que piensan y sienten y reforzar lo que son poniéndolo a prueba en un entorno seguro.

Pero a pesar de saber que el juego tiene tanta importancia en la infancia, ¡cada vez dejamos menos tiempo para jugar!

Y me estoy dando cuenta que en este “no dejar jugar en libertad” predominan unas series de acciones, generalmente inconscientes, que realizamos a diario, y que si pusiéramos un poco más de consciencia, las cosas cambiarían mucho.

Por esta razón hoy te escribo para reflejarte lo que veo, lo que muchos especialistas ya ven y es necesario poner sobre la mesa para comenzar un cambio y darle el valor al juego que se merece!!

Porque esto depende de ti, de mí y de todos los que acompañamos a la infancia; no del niño o la niña.

¿Vamos allá?

Las 10 acciones que están afectando al juego libre en la infancia

1 · NUESTRA MIRADA.

Nuestra mirada adulta está impregnada de prisas, de obligaciones, de deberes, de haceres que hacen de nuestro día a día un frenesí donde no cabe un “pararse a mirar con consciencia”.

Es una realidad social donde la gran mayoría de los adultos pasan por alto la importancia del juego diario de sus hijos e hijas y piensa que el juego es un divertimento sin fundamento que ofrece al niño y a la niña un momento de ocio sin más, sin un valor añadido que aporte a su aprendizaje un contenido, un fin, un objetivo palpable y medible.

En esta sociedad que todo se mide para valorar los resultados, es normal no encontrarle un sentido al juego, porque el resultado no es visible en el momento del juego sino que es un resultado a largo plazo, igual que lo es la educación.

Y sí, el juego para un niño y una niña es placer, ¡claro que sí! Y así ha de ser porque si no dejaría de ser un juego. Lo que tenemos que tener muy claro es esto:

Nosotros también fuimos niños y niñas y gracias, en gran parte, a esa infancia y a todas las horas de juego libre que disfrutamos, hoy somos lo que somos.

2 · EL TIEMPO PERMITIDO.

Si hablamos que para un niño y una niña, jugar es su mayor actividad diaria porque es su necesidad intrínseca quien le mueve a ello, sin importar la hora ni el lugar, podemos llegan a entender que el niño y la niña necesitan disponer de ese tiempo para poder canalizar todo lo que llevan dentro.

En este caso, me estoy refiriendo a un espacio temporal donde poder explorar lo que necesiten explorar. Pero resulta que están tan llenos de extraescolares, juegos dirigidos, pantallas, juguetes que hacen las cosas por ellos y ellas que no tienen tiempo de calidad para sumergirse en un juego libre, sin normas externas, sin objetivos ni distracciones.

Y no tienen tiempo porque no se lo facilitamos. Somo nosotros quienes llenamos la agenda nuestra y la de ellos y ellas, aunque no nos guste leerlo. Y sí, lo sé: lo hacemos con la mejor intención, eso no lo dudo; pero deberíamos empezar a tomar consciencia que ponemos en riesgo ese juego que necesita ser jugado por ellos y ellas mismas: a su manera y no a la nuestra ni cuando nos convenga.

3 · LA SUPERVISIÓN Y SOBREPOTECCIÓN.

Si su tiempo debería de ser para ser jugado, jugando un juego libre y espontáneo; no podemos entonces tener la costumbre de la supervisión constante.

Porque el verbo jugar solo se puede conjugar con el verbo dejar, como nos diría Francesco Tonucci.

Dejando, damos espacio a una exploración real, basada en la motivación intrínseca del niño y la niña. Con esta actitud ofrecemos confianza hacia el niño y la niña que se atreve a probarse, a sentir el riesgo siendo consciente de sus limitaciones.

Si supervisamos cada movimiento que hacen, los estamos volviendo dependientes y no dejamos que ellos y ellas mismas se conozcan, se sientan y crean, robándoles aprendizajes vitales para la vida como es el autoconocimiento, autocontrol, la resolución de conflicto, etc.

Descubrámos cómo son, cuáles son sus capacidades actuales y ofrezcamos la autonomía y confianza que todo ser humano se merece.

4 · LAS PRISAS.

Ya lo decía en el primer punto, estamos subidos en una espiral de velocidad vertiginosa que nos arrastra haciéndonos perder los detalles maravillosos de nuestro día a día. Con ello llevamos de la mano a nuestros hijos e hijas y los sumergimos en ese huracán, del cual no entienden nada…

Sé que la conciliación familiar es muy complicada, que la gestión de los horarios de unos y otros a veces no son compatibles con las necesidades de cada uno y mucho menos de los ritmos.

Pero somos nosotros los que nos hemos subido a esa corriente y aunque parezca difícil pararla, podemos hacer que la puerta de nuestra casa o la mirada de nuestros hijos e hijas sean quienes paren el viento y nos dejen disfrutar del observarlos y conocerlos como se merecen.

Porque aunque no lo creas, los años vuelan, los días pasan y a cada uno de ellos y ellas les está ocurriendo cosas maravillosas; en muchos ocasiones únicas, que nos perdemos.

Y de verdad que no hace falta mucho, sino que el poco tiempo que estemos, estemos de verdad: sin viento que nos arrastre ni pantalla que no nos permita observar lo que están viviendo.

Con esta observación podrás descubrir cómo está tu hijo y tu hija, cómo es, de lo que es capaz y lo que aún le cuesta… Observa y verás su juego en estado puro.

5 · LA SOBRESTIMULACIÓN.

Tenemos tendencia a pensar que los niños y niñas son esponjas y que es fundamental rellenarlos lo antes posible aprovechando esa brecha vacía pensando en el bien y en el futuro de nuestros hijos e hijas.

La verdad es que nos llegan tantos estímulos externos que nos venden esta idea y con estudios médicos que, lógicamente nos lo creemos.

Yo también me lo creí y pensaba que si no empezaba natación a los 4 meses, no sabría nadar en su vida… Y no, no es así porque con mi segunda hija no fue a ningún lado y este verano, con sus 6 añitos ya nada cual pecesillo en el agua…

Y entiendo, entiendo esa necesidad de padres y madres de enseñar el mundo a nuestros hijos e hijas (lo he vivido!!), de ofrecerles todos los conocimientos para que sean brillantes personas en un futuro pero lo que realmente estamos ofreciendo a nuestros pequeños es un llenar una jarra con necesidades nuestras observadas por una óptica adulta donde no se está teniendo en cuenta la mirada del niño y niña, la motivación propia ni sus necesidades.

Seguramente estarás pensando: ¿entonces qué hago?. Observar y evaluar si es el momento adecuado, si es necesario o es un complemento mío, si no puede descubrirlo por sí mismo… Y encontrar un equilibrio que permita calmar esa necesidad propia y la de los pequeños.

6 · LA INTERVENCIÓN.

Forma parte de esta tendencia a enseñar el mundo que todos tenemos hacia nuestros hijos e hijas, sobre todo a los primeros, me atrevería a decir.

Tenemos tantas ganas de… que hacemos, y entonces ocurre una cosa, cambia el protagonista del juego: deja de ser el niño o la niña quien juega su juego y pasamos a ser nosotros.

Con nuestras intervenciones para explicar cómo se juega, cómo se hace o tan solo con acercar esa pelota que le queda un poco lejos y vemos que le cuesta un esfuerzo llegar a ella, lo que estamos consiguiendo es parar todo tipo de aprendizaje, todo tipo de exploración, de esfuerzo, de superación,…

Sé que cuesta mucho quedarse quieto observando, sin hacer nada. Sobre todo cuando sabemos cómo hacerlo. Pero en esos momentos deberíamos de poder parar y recordar que todo esto forma parte del juego, del aprendizaje que hay implícito y que debe vivirse porque cada una de esas acciones necesarias y que queremos ahorrarle, le enseñará algo fundamental para la vida. Si dejamos experimentarlo, claro.

7 · LOS HALAGOS.

En esencia, el juego no necesita de aprobación, de halago ni reconocimiento, porque no se juega “para otro” sino que se juega “para uno” o “cada uno para el grupo”.

Y aquí quiero pensar que lo que queremos haces es motivar que no tiene nada que ver con el halago: acción que nos sale automática porque la llevamos de serie…

Con el halago lo que conseguimos es sacar al niño y a la niña de la concentración en la que se encontraba y que seguramente no tenía intensión de abandonar justo en ese momento y, por otro lado, si convertimos el halago como forma de decirle al niño y la niña lo bien que lo hace, conseguimos al final que hagan las cosas para conseguir esa aprobación de su persona referente porque, no olvidemos que la máxima intención del niño y la niña es sentirse perteneciente a la familia / personas de apego.

Así deberíamos de pasar a ser motivadores desde una mirada activa y acompañamiento respetuoso, donde nuestras acciones estén dirigidas a dar seguridad a los pequeños, a expresarles que estamos ahí para lo que necesiten con una actitud disponible y de espera, dándole a entender siempre que creemos en que ellos y ellas son capaces de probarlo y volverlo a intentar, sin que haya una penalización del error.

8 · EL COARTAR LA CREATIVIDAD E IMAGINACIÓN.

Una de las habilidades innatas de toda persona es la creatividad. Los niños y niñas de eso saben mucho porque en sus juegos se pasan el rato aplicando esta habilidad constantemente y cogen de la mano a su imaginación para recrear su proyecto.

¿Pero qué pasa si a cada ocurrencia la aplastamos de realismo? ¿qué pasa si no dejamos explorar esa necesidad? Pues que poco a poco esa creatividad e imaginación se va apagando. Porque como bien hemos dicho antes, los niños y niñas quieren pertenecer por lo que si a cada cosa que hacen nosotros aplicamos una negación o explicamos una forma de hacer que damos como correcta, virarán todo acto pendientes de nuestra reacción, olvidando su esencia.

9 · LA DESCONEXIÓN CON LA NATURALEZA.

Somos seres vivos que cada vez nos vamos desconectando más de nuestro entorno natural; pasando mucho más tiempo en el interior que a la intemperie… Y esto repercute en nuestra salud, en nuestro desarrollo físico, emocional y social.

Porque la naturaleza nos da la oportunidad de probarnos, de correr riesgos, de conectar nuestros sentidos, de disfrutar de un tiempo y un tempo mucho más pausado, de experimentar emociones y tener delante todo un mundo de oportunidades de juego sin necesidad de tener nada en concreto, simplemente utilizando la creatividad.

Y esto los niños y niñas lo necesitan, necesitan conectarse y sentirse conectados.

No sé si te has dado cuenta de cómo cuando sales a la calle, las peleas disminuyen, el aburrimiento mengua y hasta te sobra un poco más de tiempo para ti… Pues esa es la magia de la naturaleza y no la utilizamos, sabiendo que es GRATIS!!

10 · LA CULPA.

Otra de las grandes acciones que repetimos es el de sentir culpa, y de eso las madres y los padres sabemos un rato: culpa por no pasar más tiempo con él/ella, culpa por no poder conciliar como nos gustaría, culpa por llegar a casa y solo tener ganas de recostarme en el sofá,…

Y esas culpas las pagamos de muchas formas, y de forma muy cara al largo plazo.

Generalmente, lo más común es regalarles a cambio juguetes sin venir a cuento; que suelen ser juguetes que ni querían o necesitaban. Así conseguimos rellenar las paredes de sus habitaciones de montónes de juguetes que solo les aportan ruido, distracción y aburrimiento al poco tiempo.

Una habitación llena de juguetes lo que provoca es que el niño o la niña no consiga concentrarse en un juego mucho tiempo y vaya saltando de uno a otro sin profundizar en ninguno, llegando a un punto de aburrimiento (que tampoco es malo, ojo).

 

¿Y todo esto cómo se gestiona?

Primero con voluntad de cambio, poniendo consciencia a nuestros actos, de observarnos primero para luego mirar con nuevos ojos a nuestros hijos e hijas e ir practicando los cambios poco a poco, de uno en uno y respetándote cuando vuelves a meter la pata: ¡¡todos nos equivocamos y podemos volver a intentarlo!!

 

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Y deseo que estos puntos te inspiren y te lleven a reflexionar porque todo esto depende de ti, de mí, de todos los que estamos cerca de la infancia: El cambio está en nosotros, ¿Vamos a por ello?

Me encantará leer tus comentarios y gracias por estar ahí,

Un abrazo grande,

Yessica


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8 comments on “Las 10 acciones que están afectando al juego en la infancia

  1. Anna
    25 octubre, 2018 at 23:33

    Me ha gustado mucho el articulo! Deberiamos cuidar mas el juego de los niños. ..serian mucho mas felices. Me hace reflexionar el tema de la supervisi on… pienso que es necessaria la presencia del adulto pero sin intervencion. La no supervision, la no presencia, me hace dudar (dependiendo de la edad).
    Muchas gràcias!

    • rejuega
      26 octubre, 2018 at 15:39

      Hola Anna,

      Gracias por tus palabras y me encanta que remarques esa duda que te genera. Lo que cuento en cada punto es una pincelada sin entrar en profundidad en cada punto. Porque todo tiene matices y cosas que remarcar.

      En el caso que comentas: Supervisión, logicamente hay que tener en cuenta la edad de cada niño y niña así como el conocimiento que tengamos del mismo. Yo sé hasta dónde puedo dejar a mis hijos hacer pero no haría lo mismo con un niño que no conozco porque antes he de conocer en qué momento de desarrollo se encuentra.

      En particular, me refiero al hecho de supervisar con intervención no dejando espacio para el desarrollo del juego del niño. Muchas veces confundimos supervisar con el intervenir y es ahí donde nos debemos mirar a ver dónde estamos.

      Y lo que dices es verdad, depende de la edad necesitan nuestra presencia, saber que estamos y que estamos disponibles cuando lo deseen. No supervisar no significa no estar sino estar dejando ser…
      No sé si me explico bien??!! Sino me dices!!

      Un abrazo grande,
      Yessica

  2. Bea
    25 octubre, 2018 at 23:49

    Me ha gustado mucho tu post. Ha removido muchas emociones en mi y sobre todo me ha llevado a reflexionar en el modo en cómo me sitúo ante el juego de mi hija. Tratamos de que nuestra hija exprese sus necesidades de juego libre y espontáneo sin coacciones, sin halagos y sin intervención por nuestra parte. Pero hay varias de las acciones que señalas, como a veces caer en las prisas o sentir culpa porque hay veces que el día me gana, y no estoy de manera consciente a su lado, cuando ella me indica que lo necesita.

    Muchísimas Gracias por escribir este post.

    Un abrazo!

    • rejuega
      26 octubre, 2018 at 15:48

      Hola Bea,

      El estado de consciencia es fluctuante. Así lo veo yo porque no podemos estar constantente atentos a todo lo que ocurre alrededor. Porque a veces estamos dentro de nosotros y necesitamos estarlo. Y esto no es malo sino también necesario.

      Yo me refiero a la mirada consciente cuando estamos disponibles, cunado nos entregamos al momento, que poco a poco se puede ir entrenando para estar más presente cuando nos hablan, cuando se acercan a enseñarnos algo… Y cuando no podemos estar, se lo podemos decir y seguramente nos entenderán.

      En este sentido, lo que hemos de evitar es que aparezca la culpa que nos hace sentir mal. Si exteriorizamos que en ese momento no podemos estar atendiéndolos porque es así y así lo sentimos pero que habrá otro momento del día que podremos hacerlo, nuestra sensación de culpa disminuye y nos damos cuenta que podemos no ser perfectos sin sentirnos mal. Porque de hecho, somo imperfectos y en constante crecimiento!!

      Así que te invito a que realices un ejercicio de introspección, detectes dónde salta la culpa y le des las gracias por avisarte que ahí, has de expresar lo que sientes!!

      Espero haberte podido ayudar!

      Abrazo grande,
      Yessica

  3. Laura Alpizar
    26 octubre, 2018 at 15:25

    Concuerdo con vos en cada palabra. Solamente agregaría los múltiples benéficos que el juego agrega a la infancia, beneficios que estoy segura los adultos saben que son necesarios para la vida.
    El juego es el maestro por excelencia de las habilidades blandas ( imaginación, resolución de conflictos,tolerancia a la frustración habilidades sobre negociación, habilidades comunicativas, entre otras )
    Bajo este enfoque que adulto no dejaría a sus hijos?
    Saludos desde Costa Rica

    • rejuega
      26 octubre, 2018 at 16:02

      Hola Laura,

      Este blog está impregnado de los benefísios del juego!!! Y a pesar de todo lo que nos cuentas, aún quedan muchos adultos que dudan de ello. Por eso, parte de mi trabajo y de otros tantos que nos apasiona el tema, está en dar a conocer esta mirada y forma de relacionarnos con los niños y niñas.

      Abrazo grande y muchísimas gracias por tus palabras,

      Yessica

  4. Anna
    28 octubre, 2018 at 22:37

    Muchas gràcias yessica… Me gusta como escribes! Y los temas que tratas, me siento reconfortada quando te leo…pues el ambiente dónde vivo no es muy respetuoso con la infància y mucho menos con el juego…mil gracias!

    • rejuega
      29 octubre, 2018 at 12:02

      Hola Anna,

      Muchísimas gracias por tus palabras, me llegan al alma!!!
      No siempre estamos donde nos gustaría estar pero podemos intentar cambiar nuestro enfoque y pasar a intentar cambiar las cosas, por pequeñas que sean. Quizás en algún momento ofrezcamos algo a los otros que les haga cambiar de punto de vista… Yo te aliento a ello, te animo a que con tu ejemplo siembres semillas allí donde vayas. Nunca se sabe!!

      Te mando un abrazo muuy grande!!
      Yessica

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