¡Volver a jugar! El placer adulto de reconectarse con el juego

El placer adulto de reconectar con el juego despertando a nuestro niño interior

¿Quién no desea felicidad para su vida? ¿Quién no desea entusiasmo y disfrute? ¿Quién no desea volver a sentir el placer de jugar? Déjame que te guíe en esta reflexión y descubre 5 ideas para que pases a la acción y reconectes con el juego.

«Jugar es una necesidad innata que perdura en nosotros durante toda nuestra vida solo que cuando nos volvemos adultos, esa necesidad la tenemos olvidada»Yessica Clemente

Porque si te pregunto ¿Cuánto hace que no juegas de verdad?

Y te hablo de ese tipo de juego o si te resuena mejor; ese tipo de momento donde pierdes la noción del tiempo y el entorno (con sus actores) se ha desvanecido porque solo existe en ese momento tú y tu juego, conectados por una magia especial que hace que todo lo demás pase a ser secundario…

¿Cuánto hace?…

Las obligaciones, los deberes, las exigencias, las expectativas, las normas de conducta, el no dejar para mañana, el no perder el tiempo con bobadas, el éxito, la competencia, la responsabilidad, la obligación antes que el placer, etc. ¿Te suena?

Podríamos decir que cuando te vuelves mayor o adulto te llenas de responsabilidades (la hipoteca, el trabajo, los niños, la casa, la comida, …) y obligaciones (reales o autoimpuestas) que rellenan nuestro tiempo. Ahora podríamos sumarle el entretenimiento tecnológico que rellena también nuestro tiempo para tenernos embobados (eso que no nos podíamos permitir) en nuestro poco tiempo libre.

¿Cuánto hace que no juegas….?

Es cierto que nos repetimos que no tenemos tiempo y que no podemos pararnos a jugar (con nuestros hijos e hijas) porque tenemos tantas cosas por hacer que no podemos perderlo en bobadas…

Esto duele… Pero no solo duele a tu hijo o hija que lo siente (más que lo escucha) sino que duele a esa necesidad que tienes dormida, abrazada junto al niño o niña interior que perdura en ti.

Duele porque una necesidad innata que está basada en el entusiasmo y disfrute, en el asombro y la curiosidad, lo último que espera es que no te la desees para ti misma. Porque es ilógico no desearse entusiasmo y disfrute, ¿verdad?.

Porque ¿Quién no desea felicidad para su vida? 

Dime, ¿Cuánto hace …?

Ojo, para un momento.

Esto no es para reprocharte lo que no has hecho o haces, sino que es una invitación a que te detengas, salgas un momento de esa rueda de hámster que te tiene en movimiento constante y genera ruido interior que no te permite pensar como quieres, y comiences a escucharte de verdad, comiences a darte cuenta de lo verdaderamente importante y empieces a observar a tu alrededor con otros ojos…

Me encantaría decirte que es tan sencillo como cambiarte las gafas o limpiarte los cristales pero no, aunque podría ser un comienzo.

Cómo reconectar con nuestro juego cuando somos adultos

Pero, ¿sabes qué? Tienes la suerte de tener a tu alrededor a los mejores especialistas en este tema: los niños y niñas.

Los niños y las niñas son unos especialistas en el juego porque saben escucharse, saben qué es lo verdaderamente importante y pasan a la acción con suma inocencia para realizarse.

Para, obsérvalos y disfruta de su autenticidad porque a ellos y ellas los tienes cerca.

Si le preguntas a él o ella ¿Cuánto hace que no juegas…? deseo que te conteste: «Pero si ya estoy jugando…» Y lo deseo porque jugar para un niño o una niña es:

  • Su manera de expresarse al mundo,
  • Su forma de conocer su entorno cercano,
  • Su medio para conocerse, sentirse y aprender íntegramente,
  • Su mecanismo para sentirse auténtico, libre y feliz,
  • Es algo tan necesario como respirar…

¿Cuánto hace que no te sientes así? Respíralo….

¿Sabes una cosa?

Esto tiene solución, puedes volver a recuperar ese entusiasmo, ese sentirte auténtica, conectada contigo misma, libre, feliz.

Volver a jugar como un niño. 5 ideas para reconectarte

5 Ideas para recuperar tu juego adulto

Para ello quiero acercarte un poco de luz para que tú lo consigas comenzando por probar algunas o todas estas ideas apara recuperar el placer de jugar:

  1. Darte permiso. Muchas veces ni siquiera lo probamos y sabes por qué, por temer a hacer el ridículo y equivocarnos. Y si sale mal (según tu mirada), tienes miles de oportunidades más para intentarlo: «Nadie lleva la cuenta de tus equivocaciones» ;).
  2. Cualquier momento es bueno para jugar. ¡Igual que en la infancia, cualquier momento puede ser una oportunidad lúdica, tan solo presta atención a lo cotidiano y salta a probarlo! Te invito a caminar pisando únicamente las baldosas de color blanco, caminar sin ‘caerte’ de la línea, haciendo equilibrio en el bordillo, bailar a lo loco, inventarte las letras de las canciones, hablar en rima, etc.
  3. Habla con tu niña o niño interior. Tener una charla ‘cara a cara’ con ese momento de tu vida donde realmente vibrabas al son de tu vida, es mágico. Pregúntate qué era eso que te hacía SER y HAZLO. A mí me conectaba cunado era niña, hacer volteretas sin parar o el pino en la pared, dibujar o colorear,… Busca aquello donde te pasabas horas y entrabas en ese momento de flow que era alucinante. Date permiso para volverlo a probar dejando que tu niña o niño interior te guíe como antes… ¡Fluye!
  4. Sal a la naturaleza. La naturaleza es el espacio donde aún el tempo es tal cual se siente. Ese espacio que late escuchando su propio ritmo interior y donde los sentidos se despierta descubriendo un material de juego que encuentra sentido con nuestra intención. Sumérgete en ella y guíate por lo que sientes y te apetece hacer. Quizás simplemente la contemplación te ayude para despertar tu interior y activar el entusiasmo natural. ¡Dale a tus sentidos la oportunidad que necesitan para volver a acercarte los matices y sutilezas que volverán a activar tu asombro y te conectarán con tu esencia!
  5. Persigue aquello que te apasiona. Esa pulsión es la guía adulta por la que tirar para llegar a tu esencia y despertar tu potencial dormido. Tu pasión es el motor que te activa y hace disfrutar olvidándote del espacio y el tiempo. Te conecta con tu parte creativa, libre y espontánea. Así que recupera tus pasiones y déjate fluir. Estarás despertando tu auténtico juego adulto. Ese que hoy necesitas para estar conectado contigo misma.

5 ideas para recuperar tu juego adulto

Y ¿sabes qué pasará?. Pues que…

Al recuperar tu juego interior, podrás empatizar y conectan mejor con tus hijos e hijas.

Podrás: ¡Disfrutar jugando! y a la vez ¡Disfrutar educando!

Porque, como dice la frase:

«No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar» Bernard Shaw.

Deseo que este post te motive a llenarte de entusiasmo redescubriendo tu juego y conectándote con tu esencia, esa que hace brillar tu auténtico ser; esa que te conecta con tu hijo o hija de forma única y especial.

¡Disfruta jugando!

Abrazo grande,

Yessica

Fotos: Victoria Peñafiel

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