Hoy toca teatro!

Desempolva los títeres, crea un escenario y arriba el telón!

teatro_rejuegaDe dedos, de manos, de varilla, marionetas, sombras chinas… Nos encántan los títeres de todo tipo y todos son bienvenidos en casa; son un recurso entretenido y divertido para pasar la tarde; y hasta se vienen con nosotros al restaurante y en los viajes largos.

Ya desde bebé a Hugo le contábamos historias fantasiosas que siempre quería volver a oir y a re-interpretar… Conforme fue creciendo ya formaba parte él del reparto de personajes y hasta se atrevía a hacer él solito una mini-función en casa. Hoy es él quien me ayuda en los preparativos, colabora en hacer las sombras chinas y en realizar la función para que Bertha disfrute como una enana… Me encanta que a ambos le gusten los títeres y lo relacionado a las artes escénicas. Contemos que disfrazarse es parte de este juego también, eh!. De ahí el post: 10 razones para disfrazarse todo el año que tiene mucho que ver con lo que cuento hoy aquí.

Si es que el teatro a modo de juego para el niño es una experiencia enriquecedora. Ya sea actor o espectador, el niño recoge el acto teatral y lo lleva a su terreno, a su estado de desarrollo y necesidad interna; lo re-interpreta y lo hace propio, lo vive y siente como necesita vivirlo en ese momento. El teatro les divierte pero también explota cualidades que como madre me parecen fundamentales para su desarrollo:

  • Sensibilidad estética. Los disfraces, la escenografía, la voz, la música… todo está impregnada de una estética que poco a poco irá descubriendo o le irá calando en su interior.
  • Reflexión. Como hemos dicho, la historia se la hacen propia y ésto le lleva a analizar lo que sucede y a generar su propia opinión de lo que ve, a pensar en su propia realidad y conocer otras realidades.
  • Capacidad de emocionar. Toda historia genera una sensación y una empatía; una manera de experimentar sentimientos, fundamental para entendernos y entender a los otros.
  • Facilidad de expresión tanto verbal como no verbal. El jugar a “ser otro” permite abrirse a los demás, liberar la timidez aunque sea durante ese tiempo y explorar otros límites; a la vez de la agilidad necesaria para recordar, narrar e improvisar.
  • Atención. La inmersión en la función favorece y ejercita su concentración.

¿Recuerdas la última función que hicisteis o visteis juntos? ¿Recuerdas las caras de tus hijos? Yo sí, y estoy segura que a ti también te emocionó.

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