Desestrésate! Seguro que juegas cada día con tus hijos

Hoy, si escribo este blog es porque creo en la importancia y beneficios del juego infantil en los niños y en la educación basada en el juego y la experimentación. No hace falta que les nombre la cantidad de gente renombrada que lo corrobora. ¡Es una realidad!

Me encanta verlos jugar y de la observación y las circunstancias he notado que, en estos casi 7 años que llevo ejerciendo la “profesión de madre”, el juego evoluciona en los niños pero también en los padres la manera de jugar. ¿Te habías dado cuenta?

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Hasta que no nació mi segunda hija y pasó un año más o menos, -época en la que mengua la dedicación casi exclusiva-, no me percaté de cómo había cambiado el juego que tenía con mi hijo mayor. Es verdad, había crecido, tenía una hermana y unos padres compartidos…

Y… ¿qué quiere decir ésto? Pues que en los primeros años de vida, logicamente, los niños necesitan un cuidado más atendido y dedicado. Tanto con Hugo como con Bertha, nos volcamos y procuramos un mundo de juegos y experiencias.

Conforme a ido creciendo el mayor, ha ido adquiriendo autonomía tanto para desarrollar sus tareas rutinarias como para jugar sin depender tanto de nosotros. En ese momento, a la edad de 5 años más o menos, tenía necesidad de contacto pero también de intimidad y, posteriormente, de un espacio propio para desarrollar esta actividad. Veíamos su necesidad. Y también veíamos la nuestra; la necesidad de darnos un respiro y un tiempo de adaptación a tanto cambio. Su juego había cambiado, él había cambiado, y nuestra manera de jugar también!

Lo viví un tanto angustiada, lo he de reconocer, hasta que me di cuenta que no era la única que le pasaba esto y que era algo relativamente normal. Fue cuando leí el post: “Jugar en familia, un tema serio” de Coaching de Familia. En él, su autora explica cómo, en las charlas que imparte en guarderías y escuelas de infantil y primaria, varían las caras de los padres al realizar la pregunta ¿Juegas a diario con tus hijos?. En las primeras se ilumina el rostro de felicidad y en las segundas el rostro era de remordimiento. Fue un alivio

¡No somos los únicos que CREEMOS QUE NO JUGAMOS cada día con nuestros hijos!

Es que en realidad creemos que no jugamos, pero si te pones a pensar en el día a día con tus hijos te das cuenta de que quizás es cierto que no te sientas y te pones a jugar con algún juguete con ellos; pero analiza el resto del día…. ¿Ya? Tomate tu tiempo….

¿Te ayudo? Quizás no sean en todos estos momentos que te menciono a continuación pero seguro que te identificas con algunos de estos “juegos invisibles” como llamo yo:

  • Desayunando, ¿no os contáis si habéis tenido algún sueño? Seguro que si es así le cuentas tu mayor pesadilla o tu mejor sueño de cuando eras pequeño.
  • En el coche seguro que te habrás visto cantando o contando cuántos coche rojos pasan!
  • En el transporte público, para que el viaje se haga ameno, un “veo, veo” seguro habréis hecho.
  • Caminando de ida o vuelta al cole, ¿no le has cronometrado cuánto tarde en llegar a la esquina?.
  • Saltando de baldosa en baldosa o por las líneas blancas del paso de cebra caminando por la calle.
  • Quién encuentra más rápido la letra X de los carteles de la calle.
  • Esperando en la consulta del médico, a ver quién gana contando personas con bata blanca.
  • Posando para que tu hijo te haga fotos.
  • Poniendo la mesa como si fuerais camareros.
  • Ayudando en la cocina a preparar la cena.
  • Al poner la lavadora tu hijo se entretiene identificando la ropa de cada uno.
  • Leer un libro al acostarlos o contando una historia imaginada.

Seguro que ahora te empiezan a surgir más momentos, ¿verdad? Es que sí que jugamos con nuestros hijos cada día, lo que pasa es que lo tenemos tan integrado, son “juegos tan invisibles”, que no nos damos cuenta. Así que: ¡Desestrésate, que lo estás haciendo muy bien!

Lo importante es que esos momentos sean como hasta ahora, de corazón. De esta manera ese tiempo es de calidad y llega al niño como su mejor regalo diario. Lee el post que escribí: “5 estímulos para jugar con nuestros hijos” y entenderás la importancia que esos pequeños momentos tienen tanto para el niño como para tí: el adulto.

Y ahora que ya has pensado, ¿te surge algún otro “juego invisible”?

Tus comentarios dan juego al blog.
¡Juega y aprenderemos todos!
 
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